4 terapias para cambiar tu vida – Christiane de Anda @doniacuca #HelloDF

 

4 terapias para cambiar tu vida Por Christiane de Anda @doniacuca #HelloDF

 

Todo comenzó con el bicho, o mejor dicho, los bichos, creados en el vaso de Petri del mismísimo Satanás, que nos atacaron a mi y a mi familia entera, persistentemente, a lo largo de todo el mes. Me libré 9 meses de la vida de mi hijo de enfermedades y dolores, fue el bebé perfecto, no me puedo quejar, pero este mes se vino con venganza. Nos enfermamos todos al mismo tiempo, hasta la nana, que claramente, dejó de venir a trabajar y así se me vinieron las dos semanas más difíciles de mi historia: todos enfermísimos tosiendo, estornudando, con calentura, yo igual, pero claro, mamá no duerme pues necesita ser Florencia Nightingale y limpiarles los mocos, darles las medicinas, tomarles la temperatura y volverlos a tapar a los hijos y al papá, doscientas setenta y ocho veces por noche.

 

Nos fuimos todos a la terapia de biomagnetismo con Marco Magdaleno, que es igual al que alguna vez les platiqué, Roberto Friederick, pero mucho más enfocado a la prevención y al flujo energético del Chi (la terapia de biomagnetismo se basa en la existencia de meridianos magnéticos en nuestro cuerpo que funcionan con el magnetismo de la tierra, y el uso de imanes para crear campos de PH ácidos y básicos respectivamente, que eliminan inmediatamente la existencia de virus y bacterias en el organismo); y gracias al Cielo, mejoramos muchísimo. Eva seguía con un poco de mocos y tos, pero, por lo menos, ya no nos sentíamos mal.

Entonces llegó la noche. Después de dos semanas de no dormir, cuando finalmente nadie tosía, nadie lloraba, nadie gritaba y yo ya no podía dormir. Maldito insomnio. Maldito seas.

 

Me encontré con los párpados pegados a la nuca, preocupadísima, con un hoyo en el estómago, esperando un grito, una tos o un tsunami, lo que llegara primero. Los ataques de pánico no se tardaron en aparecer y unos días después las peores peleas con mi pobre marido que, sin deberla ni temerla, se encontró viviendo con un ser cansadísimo, enojadísimo y desesperadísimo que no sabía que hacer más que pelear.

 

Era momento de ir a ver a Ramón Pous. Mi terapeuta de cabecera. Su terapiade desbloqueos emocionales es lo más hermoso y profundo que he experimentado en mucho tiempo: en pocas palabras, te corta de tajo las ligas a pesos pasados que no tienes porque andar cargando más. Son esos pesos y preocupaciones, enojos que fueron y experiencias no superadas, las que nos enferman en principio. A mi me pega siempre en el estómago y después, gripa. Siempre.

No es por presumir, pero entre el biomagnetismo y Ramón conozco varios casos de Cáncer y hasta de Sida que se han curado (si, las muchas veces “incurables” enfermedades según los doctores que les va muchísimo mejor si te siguen tratando una enfermedad incurable en vez de curarte).

 

El enojo desapareció. Los ataques de pánico también. Podía dormir mejor, pero me sentía completamente desalineada. Fuera de centro. Dislocada. Deprimida. Como depresión post-parto, así. Hasta empecé a considerar ir a un maldito psicólogo. Y créanme que no creo en la psicología, a menos de que sea un tratamiento absolutamente constante y profundísimo y que dure varios, varios años. Y eso no va conmigo.

 

Un rayito de sol iluminó mi cerebro y se me ocurrió intentar una terapia que me habían recomendado muchísimo pero nunca había sentido la necesidad de usar: el Scio.

 

El Scio funciona con impulsos electromagnéticos y energía cuántica, básicamente. Es una herramienta de diagnóstico que sé que hasta los mas escépticos de la medicina alternativa utilizan para una valoración ultra específica de enfermedades de todos tipos. Lo que no sabía y conocí ese maravilloso día con una señora hermosa llamada Lucero es que el Scio también te trata todo tipo de desbalance desde energético hasta hormonal, solo con impulsos electromagnéticos. Después de todo, ese es el único lenguaje de nuestro cuerpo, los impulsos electromagnéticos de una célula a otra célula.

 

Salí de ahí caminando en una nube. Dos semanas después estoy durmiendo como un bebé, mis hijos también, estoy mas feliz que nunca. La terapia del Scio y la de Ramón me dijeron cosas acerca de mi misma , de mi relación con mi alma y mi cuerpo que ningún psicólogo podría haberme dicho, de una manera que entendí, con dos palabras, los cambios internos que tenía que hacer en mi vida para no volver a caer en la espiral terrible de la depresión que cuando ya te das cuenta es por que ya estás en el fondo y no sabes ni cómo llegaste ahí y menos por dónde salir.

 

Por último, y como la cereza en el pastel, me fui a una terapia que los hombres no entienden: sólo las mujeres comprendemos el profundo poder de un día de manicure, pedicure y de un completo nuevo look. Me fuí con Oscar, el artista, de Masao Organic Studio y fue como dejar todas mis preocupaciones con el bonche de pelo que barrieron de debajo de la silla.

 

Para ustedes, les conseguí con todo mi cariño, 10% de descuento en todas las terapias que les platiqué hoy, si les llevan este artículo impreso.

 

Si es un pésimo mes o un pésimo día, piensen que no pueden durar para siempre y que lo “normal” es que se sientan bien, fuertes, alegres y llenos de esperanza y buen humor. Lo “normal” no es sentirse triste y desesperanzada. No dejen que los arrastre la corriente. Sentirse cansada es normal; un poco enferma, a veces, es normal, pero triste y perdida, no es normal. Y como sabiamente dicen los de AA, lo único que necesitas es reconocer que necesitas ayuda y la ayuda está a la vuelta del camino.

 

Marco Magdaleno, biomagnetismo: 5513538149

Lucero Nava, Scio: 55504933

Ramón Pous Landa, desbloqueo emocional: ramonpous@prodigy.net.mx

Masao Organic Salón: 52023999 . Tetla 27, esq. Pedregal. @MasaoStudio (*Aplican restricciones en el descuento)