“El racismo al servicio del capitalismo” Juan Pablo de Tavira y Marbrisa Ter-Veen

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Por Juan Pablo de Tavira y Marbrisa Ter-Veen


Al día de hoy resulta imposible no estar al tanto de las protestas masivas que han surgido a partir del asesinato de los afroamericanos George Floyd y el joven estudiante y músico Elijah McClain a manos la policía de los Estados Unidos de Norte América. El racismo en este país del norte está, de nuevo, en la mira del mundo. 

Podríamos preguntarnos entonces, ¿qué hace a este país particularmente racista? Quizá la respuesta más obvia se encuentra en los siglos de esclavitud que manchan la historia de este país cuya economía representa casi el 25% de toda la economía globalizada (1). No pretendo negar esta realidad, también opino que, no sólo la esclavitud racial ha generado discriminación, estancamiento y violencia en la comunidad afroamericana (y no sólo de EE. UU. sino del mundo) sino también los siglos de segregación legalizada e institucionalizada por el Estado a través de las infames “Leyes Jim Crow” (2) que instauraron la práctica de “igualdad separada” entre los blancos y los negros durante casi un siglo tras la abolición de la esclavitud.

 Sin embargo ¿porqué si estas leyes fueron abolidas en 1964 con la Ley de Derechos Civiles podemos ver que aún imperan la discriminación y el racismo? ¿Por qué si la esclavitud se ha “abolido” legalmente, la pobreza y precariedad siguen estando ligadas profundamente al color de la piel? 

Al revisar las estadísticas socioeconómicas de EE. UU. observamos que el valor del patrimonio neto medio de una familia blanca es casi 10 veces mayor a la de una familia negra (3); mientras el patrimonio neto medio de una familia blanca es de 171,000 dólares, el de una familia negra ronda en los 17,000 dólares. Los ingresos de una familia blanca son más del 60% superiores a los de una familia negra, mientras una familia negra percibe, en promedio, un ingreso de $41,000 dólares anuales, una familia blanca percibe $71,000 (4). Así mismo, mientras solo el 8.1% de la población blanca de EE.UU. se encuentra viviendo en pobreza un preocupante 20.8% de la población negra vive en pobreza (4). (Datos la Reserva Federal y la Oficina de Censos de Estados Unidos)

Al examinar la movilidad social o las probabilidades que tiene una persona de mejorar su situación socioeconómica con base en la situación en que nació o que vivieron sus padres, encontramos que entre los niños que crecieron en la quinta parte más pobre del país, según un estudio de la Oficina de Censos de los Estados Unidos, en colaboración con académicos de las universidades de Harvard y Stanford (2018), el 10.6% de los blancos llegan al quinto superior de ingresos, al igual que el 25.5% de los asiático-estadounidenses. Por el contrario, tan sólo el 7.1% de los niños hispanos nacidos en el quinto más bajo llegan al quinto superior, junto con el 3.3% de los niños indígenas nativos del país y sólo el 2.5% de los niños negros alcanza el quintil mas alto (5). Esto a pesar de que ambos los blancos y los negros realizan relativamente los mismos empleos en los mismos sectores (6). 

¿A qué se debe esta disparidad y polarización? En mi opinión se debe al racismo. Y cuando hablo de racismo no me refiero a discriminación, odio o rechazo a una persona por su origen o etnia. Me refiero por racismo a una institución social de la cual se beneficia el sistema económico actual e histórico: El capitalismo.



Antes de comenzar, quisiera aclarar que con este argumento no pretendo reducir la causa del racismo al capitalismo, existen también lecturas desde un análisis sociológico e histórico que hablan de colonialismo e imperialismo. Tampoco pretendo sobreponer mi opinión a la de autores de color y afroamericanos que han profundizado en el tema no sólo desde una exposición histórica, económica y sociológica rigurosa, sino desde la experiencia propia de segregación y opresión. Me parece que la postura de autores de color debe ser priorizada cuando hablamos de racismoPara quien quiera profundizar en el tema, recomiendo revisar el trabajo de Frantz Fanon en Los condenados de la tierra, Angela Davis en Mujer, raza y clase, el trabajo completo de Eilaine Brown, Bell Hooks en Killing Rage: Ending Racism, Malcolm X en On Afroamerican History, por mencionar algunos.

Mi intención es presentar un argumento que muestra cómo el capitalismo, siendo el sistema histórico contemporáneo, globalizado y vigente, se beneficia del racismo y por ende lo reproduce y refuerza ideológicamente, todo desde la crítica de la economía política. 


Capitalismo Histórico


¿A qué me refiero cuando hablo de capitalismo histórico? Es posible que muchas personas entiendan por capitalismo algo similar al “libre intercambio de bienes y servicios”, pero dicha acepción reduce el concepto de capitalismo a la definición de mercado y deja fuera conceptos esenciales en el capitalismo histórico como la propiedad y el rol que tiene el capital mismo en las interacciones del mercado. Asimismo, capital no es sinónimo de capitalismo. 


Capital podría referirse, aunque no solo se reduce, como menciona Immanuel Wallerstein (7), a la riqueza acumulada, maquinaria, mercancía, y el derecho a acceder a bienes materiales a través de una forma monetaria (el dinero). El capital puede entenderse además como trabajo acumulado en forma de mercancía y dinero, el dinero tiene, por su parte, el potencial de adquirir trabajo a través de ofrecer salarios para producir. Por ende, el capital puede entenderse como el potencial de adquirir trabajo a futuro. Así mismo, puede interpretarse como bienes y recursos con el potencial de ser trabajados y con ello producir mercancías o servicios, como los insumos, la tierra y la maquinaria.

 Si bien el capitalismo hace uso del capital y del mercado, no es sinónimo de ninguno. ¿Qué es entonces lo que define al capitalismo? Lo que caracteriza al capitalismo como sistema histórico, es su objetivo de auto-expansión. En otras palabras, el capitalismo es el sistema que, por medio del ciclo productivo y las transacciones de mercado busca la reproducción constante del capital. El capitalismo, a diferencia de otros sistemas, no produce exclusivamente para satisfacer necesidades a través de bienes y servicios. Ese es su mecanismo, más su objetivo es necesariamente reproducir el capital. Lo que algunos capitalistas llamarían —románticamente— “crear riqueza”. Un ejemplo claro es que un capitalista invierte, no para generar empleo o producir bienes y servicios necesarios, sino para reproducir su capital invertido, generar una “ganancia”. No importa la mercancía o servicio, si es benéfica o no para la sociedad; sea benéfico como el alimento o perjudicial como los cigarros y las armas, el capitalista invierte en lo que tenga mayor potencial de reproducir el capital. Ya sea pornografía, prostitución o ropa. No importa si da empleo o no, el capitalista invierte en lo que reproduzca más su inversión. Un capitalista nunca invertirá en algo que no tenga potencial de reproducir su capital. Aún los proyectos capitalistas más “solidarios” y “humanitarios” estarán condicionados a su capacidad de reproducir el capital. Inclusive la filantropía capitalista no podría existir sin una lógica de reproducción y acumulación del capital.

Esta reproducción o “ganancia” individual del inversionista sólo puede garantizarse a través del concepto económico y legal de propiedad privada. Mientras la producción es una acción social y cooperativa, la propiedad privada garantiza que el excedente de capital o “la riqueza” (plusvalor en términos marxistas) se quede en las manos del “inversionista” o el propietario en lugar de ser repartida justamente entre todos los que participaron en el proceso productivo. La propiedad privada es privada porque priva o excluye a la mayoría del capital y la riqueza generada por la sociedad para colocarla en unas pocas manos. De nuevo, la propiedad privada no es tu cepillo de dientes. 



Una de las contradicciones esenciales de este fenómeno es que existe una relación inversamente proporcional entre la capacidad del capitalista de reproducir su capital y el monto de los salarios que paga a los trabajadores. En pocas palabras, para el capitalista los salarios y la fuerza de trabajo son un “costo de producción” que tiene el potencial de disminuir sus “ganancias” o “utilidades”, las cuales podrían definirse superficialmente como la diferencia de los ingresos y los gastos. Por ello el capitalista está motivado a pagar lo menos posible al trabajador, esto claro siempre y cuando los trabajadores mantengan la capacidad de consumir la mercancía producida, ya que sin ello el capitalista no podría reproducir su capital en el mercado. Por ende, el capitalismo y la propiedad privada, desde su mera naturaleza ideológica y mecánica son profundos productores de desigualdades socioeconómicas.

Además, el capitalismo es histórico porque es un sistema espacio/temporal: Temporalmente contemporáneo y que espacialmente abarca, o influye considerablemente en todo el planeta tierra y en la humanidad. 

Los pocos proyectos disidentes al capitalismo han sido derrotados, corrompidos, subsumidos, han perecido ante la hegemonía capitalista o simplemente quedan opacados y condicionados a la supervivencia dentro del sistema global histórico. Habiendo dicho esto, no pretendo desdeñar los esfuerzos anticapitalistas valientes como el zapatismo, la lucha antifascista anarquista en la Guerra civil española, el Confederalismo Democrático Kurdo, la Economía Social y Solidaria, la economía feminista, el cooperativismo, las comunas socialistas y anarquistas, e incluso los grandes logros y mejoras a la calidad de vida de las y los trabajadores producto de la lucha de clases y la organización obrera, por mencionar algunos. Lo cierto es que aún con todos sus méritos son proyectos aislados en resistencia al capitalismo histórico. 


Capitalismo y Racismo


Una vez explicadoqué es el capitalismo resulta sencillo notar cómo el racismo lo beneficia, y en mi opinión, la mejor explicación la da Immanuel Wallerstein en su texto Capitalismo histórico: 

“Lo que entendemos por racismo tiene poco que ver con la xenofobia que existió en diversos sistemas históricos anteriores. La xenofobia es, literalmente, miedo al «extranjero». El racismo dentro del capitalismo histórico no tiene nada que ver con los «extranjeros». Muy al contrario […] El racismo es la justificación ideológica de la jerarquización de la fuerza de trabajo y de la distribución sumamente desigual de sus recompensas. Lo que entendemos por racismo es un conjunto de enunciados ideológicos combinado con un conjunto de prácticas continuadas cuya consecuencia ha sido el mantenimiento de una fuerte correlación entre etnia y reparto de la fuerza de trabajo a lo largo del tiempo[…]la forma de alegaciones de que los rasgos genéticos y/o «culturales» duraderos de los diversos grupos son la principal causa del reparto diferencial de las posiciones en las estructuras económicas […] Se ha afirmado que aquéllos que están económica y políticamente oprimidos son culturalmente «inferiores».”(7)

En pocas palabras, el racismo ha servido como justificación ideológica para la permanencia de ciertas personas de color y etnias específicas en las clases trabajadoras y, sobre todo, para justificar sus salarios bajos. Los cuales, como mencionamos antes, benefician al capitalista para que pueda reproducir su capital. Es una ideología según la cual los negros, las mujeres, los latinos y demás grupos segregados son pobres por su género, su etnia, su “cultura”, su color de piel, su “baja inteligencia” a comparación del “hombre blanco”. 

Si no es así entonces ¿cómo se puede justificar que estos grupos son los más estancados económicamente en el capitalismo histórico? Sin justificaciones sexistas y racistas no hay forma de explicar el hecho de que la baja mobilidad socioeconómica está concentrada en estos sectores. Esta observación se refuerza aún más cuando revisamos datos como los publicados por la institución no gubernamental Diversity VC (2019), quienes monitorean las características de diferentes inversiones de capital de riesgo en startups (negocios iniciados de cero). Los investigadores se centraron en los datos públicos de las 135 empresas más grandes de EE. UU. Revisaron dónde concentraban sus inversiones de capital de riesgo, y de los 9,987 startups sondeados, sólo el 9% de las fundadoras de los mismos eran mujeres, el 17% se identificaban como asiático-estadounidenses, el 2.4% como de Medio Oriente, 1.9 % como latinoamericano y sólo el 1% se identificó como negro.(8) Esto demuestra que no solo existe una segregación racial y estancamiento en cuanto a salarios sino también en acceso al capital. Difícilmente podría existir una excusa no racista —como afirmar que los negros son menos inteligentes o capaces para los negocios— para explicar la razón de esta disparidad tan marcada de acceso al capital. 


Cuestión de ideología


En la  primera línea de la introducción de su extenso libro Capital e ideología el renombrado economista francés Thomas Piketty escribe:  

“Todas las sociedades tienen la necesidad de justificar sus desigualdades: Sin una razón de ser, el edificio político y social en su totalidad amenazaría con derrumbarse. Por eso, en cada época se genera un conjunto de discursos e ideologías que tratan de legitimar la desigualdad tal y como existe o debiera existir, así como de describir las reglas económicas, sociales y políticas que permiten estructurar el sistema.”(9)

Y en el segundo párrafo menciona que:

“En las sociedades contemporáneas, el relato dominante es fundamentalmente el propietarista, empresarial y meritocrático: La desigualdad moderna es justa, puesto que deriva de un proceso libremente elegido en el que todos tenemos las mismas posibilidades de acceder al mercado y a la propiedad. Todos obtenemos un beneficio espontáneo de la acumulación de la riqueza de los más ricos, que son también los más emprendedores, los que más lo merecen y los más útiles.”(9)

Esto se refleja en expresiones coloquiales como el infame pero común ideario de  que “el pobre es pobre porque quiere”, o la constante propaganda donde se expone que “trabajando duro todos pueden salir adelante”. 

Los datos muestran otra realidad. No todos tenemos las mismas posibilidades de salir adelante. Nuestras desigualdades están profundamente marcadas por detalles tan aparentemente banales como el color de nuestra piel, el país donde nacimos y nuestro género. Es por esto que la ideología capitalista, la cual justifica sus desigualdades socioeconómicas en una meritocracia empresarial solo puede soportarse si a la par se justifica ideológicamente el estancamiento y las casi nulas probabilidades de triunfar para ciertos sectores de la población humana. El racismo es, por lo tanto, un factor clave ideológico en la construcción del capitalismo histórico contemporáneo. Si el hombre blanco, según la meritocracia capitalista “merece” su status dentro de la élite entonces los negros “merecen” su status de estancamiento y pobreza. 


 


Malcolm X lo tenía más que claro. En uno de sus discursos en 1964 afirmó: “Es imposible para una persona blanca creer en el capitalismo y no creer en el racismo. No se puede tener capitalismo sin racismo.”(10)

El capitalismo, como cualquier sistema social está construido alrededor de ideologías y ficciones. De ideales y utopismos que permiten su funcionamiento. La ideología permite que aceptemos las reglas sociales impuestas y las veamos como justas. En algún momento las desigualdades fueron justificadas por intervención y deseo divino: el rey era decretado por el mismísimo Dios. Hoy los reyes empresariales y capitalistas están justificados y decretados por la gracia de la deidad de la meritocracia.

 Es por esto que el racismo va mucho más allá de la discriminación o la xenobobia, va mucho más allá de un simple rechazo a personas de color, mucho más allá de ideas prejuiciosas sobre los extranjeros, etnias o las diferentes religiones de la especie humana. El racismo, como se expuso en este escrito, es una institución ideológica que permite el funcionamiento del sistema capitalista histórico cuyo fin es la eterna expansión, reproducción y acumulación del capital en unas cuantas manos a través de la propiedad privada. Privada porque priva y excluye a la mayoría de la riqueza generada en sociedad. 

Las sociedades no sólo necesitan justificar sus desigualdades, también necesitan reforzarlas a través de instituciones como la policía y la ley, las cuales garantizan que el sistema fluya. Esto puede ser una explicación del porqué la violencia policial se concentra en los negros, latinos y grupos segregados. Mientras al ladrón blanco de Wallstreet le dan una palmadita en la mano por mal portado, a los negros se les asesina por no “obedecer órdenes”, por no someterse al escrutinio policial. Por lo tanto, no es que los policías norteamericanos sean racistas (que tengan un odio personal contra las personas de color), es que pertenecen a una institución cuyo fin es proteger y mantener el funcionamiento del sistema capitalista histórico racista, incluyendo mantener a cada sector, a cada clase en su lugar. Es por esto que pueden existir policías negros, mujeres y latinos que perpetúan su propia opresión. 

 Otra capacidad tan aterradora como admirable de este sistema, es la de transformarse y de adaptarse para continuar su búsqueda de auto reproducción y expansión. Es por esto que vemos que la “solución” capitalista a la realidad racista es lograr una mayor “inclusión” de las etnias, géneros y demás grupos segregados en las élites y el acceso al capital. El racismo “se cancelaría” si hubiera más empresarios negros, más presidentes mujeres, más latinos en Wallstreet. El capitalsimo modificaría su discurso e idelogía para seguir justificando sus desigualdades y la meritocracia. 

Todos fuimos testigos de que un presidente negro como Barak Obama no modificó en lo más mínimo al capitalismo histórico ni las condiciones de estancamiento generalizado de la comunidad afroamericana, si acaso las reforzó aún más. Si un negro puede llegar a presidente ¿No es entonces la culpa de cada individuo no “superarse” en este sistema? Si un negro llegó a ser presidente ¿Cómo puede decirse que aún hay racismo? Aunque a pesar de eso la desigualdad continúa y la policía sigue asesinando a personas de color en las calles. La ideología es sutil y no siempre clara ante nuestros ojos. No caigamos en esta trampa.


Dignificación y resistencia desde abajo


Como nota personal, rechazo la crítica sin también exponer propuestas y soluciones. Rehusó la crítica por la crítica, el no tomar postura. Me parece que es una actitud muy común, sobre todo en mi país, lo que yo llamo los “anti abogados del diablo”, o los críticos que sólo saben criticar y rechazar sin defender. Es fácil criticar sin nunca proponer y, de hacerlo, exponerse a la crítica. Todos los gobiernos son criticables, todas las posturas políticas e ideológicas son criticables. La trampa de pintarse como “objetivos”, cuando todos tenemos una ideología, nos estanca aún más en el meollo que nos encontramos. La ideología no es el problema en sí. El problema, en mi opinión, es lo que nuestra ideología defiende. 

 Por eso que quiero terminar mencionando algunos proyectos que me inspiran y admiro en cuanto a su poder de resistencia ante el capitalismo histórico racista. 

Si bien no es posible escapar por completo del capitalismo histórico, como se expuso anteriormente y quizá la única forma de superar la justificación racista de las desigualdades del capitalismo sería destruir, cambiar y/o superar por completo este sistema histórico, existen formas de resistencia desde la base que dignifican y empoderan socioeconómicamente a las comunidades segregadas a través de la autogestión, el apoyo mutuo y la cooperación. 



Una de las formas en que comunidades de color en los Estados Unidos están resistiendo al capitalismo histórico es a través e la Economía Social y Solidaria en proyectos como Cooperation Jackson, una fundación nacida en 2014 inspirada en el “Malcolm X Grassroots Project”que (citándolos directamente): Es una “Organización de Afrikans en América / Nuevos Afrikans cuya misión es defender los derechos humanos de nuestra gente y promover la autodeterminación en nuestra comunidad. Entendemos que las instituciones colectivas de supremacía blanca, patriarcado y capitalismo han estado en la raíz de la opresión de nuestro pueblo.”(11)

Esta organización tiene como pilares: asegurar tierra para la comunidad para lograr la autodeterminación; la democracia participativa, donde todos los miembros tienen voz en las decisiones de la comunidad; dar apoyo y dirección a la juventud, apoyarlos para afrontar los retos inherentes a su generación; crear redes de autodefensa para proteger a la comunidad de amenazas internas y externas; y finalmente la Economía Social y Solidaria la cual pretende: 

“1. Construir una red de empresas e instituciones cooperativas y de refuerzo mutuo, específicamente cooperativas de trabajadores, consumidores y vivienda, y cooperativas de crédito para el desarrollo comunitario como base de nuestra economía solidaria local.

2. Impulsar que las redes y empresas sean sostenibles, de (re) desarrollo verde y economía verde, comenzando con una iniciativa de vivienda verde.

Construyendo una red de granjas urbanas locales, cooperativas agrícolas regionales y mercados de agricultores. 

Inspirado en gran medida en las experiencias recientes en Detroit, esperamos alcanzar la soberanía alimentaria y combatir la obesidad y los problemas de salud crónicos asociados al acceso limitado a alimentos saludables y asequibles, así como a entornos alimentarios poco saludables.

3. El desarrollo de la comunidad local y los fideicomisos de tierras de conservación como un medio principal para comenzar el proceso de reconstrucción de los bienes comunes en la ciudad y la región mediante la descomodificación de la tierra y la vivienda.

4. Organizarse para reconstruir y extender el sector público, particularmente las finanzas públicas para el desarrollo de la comunidad, que se buscará como un medio para reconstruir el sector y garantizar que exista una infraestructura adecuada para proporcionar atención médica de calidad, transporte público accesible, viviendas públicas decentes y asequibles, etc.”(11)

 Hoy en día el proyecto ya cuenta con varias empresas cooperativas propiedad de sus trabajadores como parte de la red de Cooperación Jackson. Las empresas incluyen el negocio de jardinería The Green Team, una granja de vegetales orgánicos, Freedom Farms y la imprenta The Center for Community Production, que también opera una impresora 3D. Estas cooperativas intentan aliviar las causas de la pobreza y la discriminación mientras operan de manera ecológicamente sostenible. También existe una incubadora cooperativa, llamada Balagoon Center. Al día de hoy la organización posee  alrededor de tres hectáreas de tierra que operan como parte del fideicomiso comunitario de tierras antes mencionado.(12)

Este es solo uno de tantos proyectos de resistencia racial y económica sucediendo en este momento, quisiera poder enumerar todos y cada uno de ellos aunque creo que ya he excedido este espacio y el tiempo del lector. Si aún siguen leyendo, los invito a profundizar en estos proyectos inspiradores mencionados  y que para mi representan una resistencia socialista exitosa ante el capitalismo histórico. Otros similares dignos de mención son el modelo Cleveland de generación de riqueza comunitaria junto con The Evergreen Cooperatives (13) y El gran movimiento de regeneración y transformación de tierra urbana e industrial a huertos comunitarios y cooperativos en Detroit, de la mano con empresas cooperativas como The Detroit People’s Food Co-op (14).

 Si bien hoy vivimos en el capitalismo histórico que se nos presenta como un monstruo ideológico enorme y poderoso, imposible de vencer y superar; muy bien resumido en la trillada cita (de origen ambigüo): “Es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo”, los ejemplos presentados muestran que otro mundo es posible, incluso dentro del capitalismo histórico. Estos ejemplos marcan la pauta para un mundo post-capitalista deseable, comunitario, democrático, equitativo e inclusivo; Que la lucha no se va a perder sin resistencia. Hasta la victoria. 

Fuentes:

1.     Percent of world GDP by country, around the world. Disponible en: https://www.theglobaleconomy.com/rankings/gdp_share/.

2.     Leyes Jim Crow. Plataforma Digital de Derecho, Ciencias Sociales y Humanidades. Disponible en: https://leyderecho.org/leyes-jim-crow/.

3.     Board of Governors of the Federal Reserve System. (2016). Survey of Consumer Finances. Disponible en: https://www.federalreserve.gov/econres/scfindex.htm.

4.     US Census Bureau. (2018) Income and Poverty in the United States: 2018. Disponibl en: https://www.census.gov/library/publications/2019/demo/p60-266.html.

5.     Raj, C. Hendren, N. Jones, M y Porter, S. (2018) Race and Economic Opportunity in the United States: An Intergenerational Perspective. Quarterly Journal of Economics. Disponible en: http://www.equality-of-opportunity.org/assets/documents/race_paper.pdf

6.     U.S. Bureau of Labor Statistics. (2019) Composition of the labor force. U.S. Bureau of Labor Statistics.Disponible en: https://www.bls.gov/opub/reports/race-and-ethnicity/2018/home.htm.

7.     Wallerstein, I. M. (2012). El capitalismo histórico. Siglo XXI. Disponible en: https://www.academia.edu/29012597/Wallerstein_Immanuel_El_Capitalismo_Historico

8.      Diversity VC. (2019). Diversity in U.S. Startups. Disponible en: https://ratemyinvestor.com/pdfjs/full?file=%2FDiversityVCReport_Final.pdf

9.     Piketty, T. (2019). Capital e ideología. Deusto.

10.   Wikiquote. (2019). Malcolm X Quotes. Disponible en: https://en.wikiquote.org/wiki/Malcolm_X.

11.  Malcolm X Grassroots Project. (2020). Disponible en: https://freethelandmxgm.org/.

12.  Socialist Project. (2018). The Jackson Plan: A Struggle for Self-Determination, Participatory Democracy, and Economic Justice – The Bullet. Disponible en: https://socialistproject.ca/2012/07/b664/.

13.  The Cleveland Model-How the Evergreen Cooperatives are Building Community Wealth. Community. (2016). Disponible en: https://community-wealth.org/content/cleveland-model-how-evergreen-cooperatives-are-building-community-wealth.

14.  Detroit People’s Food Co. op. (2020). Disponible en: https://detroitpeoplesfoodcoop.com/.



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