La Danza de los Voladores de Papantla captada por varias cámaras GO PRO

 

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La ceremonia ritual de los voladores es una danza asociada a la fertilidad que ejecutan diversos grupos étnicos de México y Centroamérica, en particular los totonacos del Estado de Veracruz, situado al este de México. Su objeto es expresar el respeto profesado hacia la naturaleza y el universo espiritual, así como la armonía con ambos. En el transcurso de la ceremonia, cuatro jóvenes trepan por un mástil de 18 a 40 metros de alto fabricado con el tronco de un árbol recién cortado en el bosque tras haber implorado el perdón del dios de la montaña.

Sentado en la plataforma que remata el mástil, un quinto hombre, el caporal, toca con una flauta y un tambor melodías en honor del sol, así como de los cuatro vientos y puntos cardinales. Después de este acto de invocación, los danzantes se lanzan al vacío desde la plataforma a la que están atados por largas cuerdas, giran imitando el vuelo de los pájaros mientras la cuerda se desenrolla, y van descendiendo paulatinamente hasta el suelo.

Cada variante de la danza ritual de los voladores representa un medio de hacer revivir el mito del universo, de modo que esta ceremonia expresa la visión del mundo y los valores de la comunidad, propicia la comunicación con los dioses e impetra la prosperidad.

Para los ejecutantes de esta danza y todas las personas que comulgan con la espiritualidad del rito en calidad de espectadores, la ceremonia de los voladores constituye un motivo para enorgullecerse de su patrimonio y de su identidad culturales, al mismo tiempo que suscita un sentimiento de respeto por ambos.

 

 

The ritual ceremony of the Voladores (‘flying men’) is a fertility dance performed by several ethnic groups in Mexico and Central America, especially the Totonac people in the eastern state of Veracruz, to express respect for and harmony with the natural and spiritual worlds.

During the ceremony, four young men climb a wooden pole eighteen to forty metres high, freshly cut from the forest with the forgiveness of the mountain god. A fifth man, the Caporal, stands on a platform atop the pole, takes up his flute and small drum and plays songs dedicated to the sun, the four winds and each of the cardinal directions. After this invocation, the others fling themselves off the platform ‘into the void’.

Tied to the platform with long ropes, they hang from it as it spins, twirling to mimic the motions of flight and gradually lowering themselves to the ground.

Every variant of the dance brings to life the myth of the birth of the universe, so that the ritual ceremony of the Voladores expresses the worldview and values of the community, facilitates communication with the gods and invites prosperity.

For the dancers themselves and the many others who participate in the spirituality of the ritual as observers, it encourages pride in and respect for one’s cultural heritage and identity.