“La madre de todas las chambas” por Christiane de Anda @doniacuca

La madre de todas las chambas
Por Christiane de Anda @doniacuca

Mi sueño siempre fue ser mamá. Claro, en distintas épocas de mi vida tambien quise ser famosa, millonaria, veterinaria y hasta encueratriz; pero siempre quise ser mamá.

Asi, me embaracé el tercer día de casada y mi vida dio un giro de 180*, un giro para el que después de desearlo tanto, no sabía si estaba lista; lo mismo con mi segundo bebé.
Déjenme les cuento un secreto: uno nunca está listo. Te preparas durante nueve meses; arreglas su cuarto precioso obsesivamente, compras, lavas, planchas y doblas todo mameluquito que por un año vayas a necesitar, lees todos los libros, hablas con todas las mamás que conoces esperando ayuden con ese miedo profundo que todas tenemos de todo lo que la vida va a cambiar, de cómo es que lo voy a llegar a amar tanto como a mi príncipe azul, o a mi primer bebé?!

Pero nada ni nadie te prepara para la realidad: Al llegar el día en el que se abre tu vagina –si, señoras y señores, el dia que tienes un bebé se deja de llamar cuchi cuchi y se empieza a llamar por su verdadero nombre, vagina— y te explota el corazón de amor.

Inmediata y absolutamente crece el corazón una talla y nace, junto a esa criatura indefensa, la mas grande historia de amor: un enamoramiento arrebatador que crece con cada mirada y cada gorgorito y que te deja segura de que todo lo demás en la vida es ambiguo y pasajero; lo único que realmente importa es amar a este ser humano y protegerlo a toda costa.

Ese es el día en que la mejor chamba del mundo empieza; entregas toda tu vida como la conoces: tus cuates, salidas, curvas divinas y ropitas nuevas, todo te lo cambian por una bolita hecha de sonrisas y sol –y muchos, muchos llantos– que inmediatamente te entrega a cambio la única y suficiente seguridad de que esa bolita te necesita a ti, esa bolita te ama a ti.

El mejor trabajo del mundo. El mas exigente también. Ser mamá es despertarte todos los días sin realmente haber dormido, pensando en los pañales de alguien más y de ahí, pasar lo que resta del día cuidando, acomodando, alimentando, recogiendo, apapachando y jugando, con ese alguien más. Ser mamá es cuando te dejas de bañar por higiene y lo haces por tener 7 minutos de paz –ser mamá también es saber que es físicamente imposible tener más de 7 minutos de paz– ser mamá es entregar todo, hasta lo que ya te metiste a la boca si así te lo piden, y hacerlo todo con la única paga de una sonrisa, que la verdad, es suficiente gasolina para un año entero.

Sin embargo, a veces es muy fácil que se nos olvide todo lo que mamá hace por nosotros. Se nos olvida que las camas no se tienden solas, que los juguetes no se guardan, que los bebés no se alimentan, ni se visten ni se bañan solos, que las casas no son bonitas por inercia y que mamá está siempre medio destartalada y derretida porque hay un millón de cosas mas importantes para su bienestar que ponernos tacones o enchinarnos la pestaña.

Por eso Hallmark hace un dineral el día de las madres; el día en que se dedican a vender rosas en un millón de pesos para recordarle a nuestras mamacitas que realmente si nos fijamos en todo lo que hacen por nosotros, que lo apreciamos, que las amamos.

Les voy a decir un secreto: aunque si nos gusta que nos festejen, nos gustan las rosas y las fotos en marcos hechos a mano, las huellitas en pasta de sal y las comidas en restaurantes caros, hay un regalo que preferiríamos siempre, uno que no cuesta nada de dinero y que a nosotras mamás, nos puede cambiar la vida: regalenos las gracias. Denos en las tardes nuestro te favorito sin que lo pidamos, una tina llena de agua con burbujas o un masajito de dos minutos hecho con manitas torpes e inocentes, un abrazo, un besito, un “te quiero mucho mamita, gracias por todo hoy”, pero todos los días, eso nos puede cambiar la vida.

(¡Ah y por amor de Dios! No nos regalen cosas para la casa o la cocina, a menos de que las pidamos… ¡Esas son cosas para todos! ¡No para mamá!)

Una flor arrancada del jardín con intención hermosa vale más que todas las rosas sobré valuadas de hoy.

Gracias mamá, por todos los días ponerme antes de tí. Me has enseñado todo lo que sé sobre el amor.

¡Felicidades mamitas lindas! ¡Son la verdadera razón por la que el mundo da vueltas!