“Nadie es Perfecto” por Christiane de Anda @doniacuca #HelloDF

“Nadie es Perfecto” por Christiane de Anda @doniacuca #HelloDF

 

En la vida se ganan unas y se pierden otras; al final, los hijos no vienen con instructivo y aunque todos estamos llenos de buenas intenciones, muchas veces nos sale el tiro por la culata y nuestra buena intención nos manda volando por los aires para caer durísimo, en la cruda realidad.

Yo vivo en un rancho, con caballos y perros, una marrana, una cabra, gallinas, un tucán, una cacatúa y un gato; en efecto, la película de “Vivo en un Zoológico”, la hicieron para mí. Obviamente mi marido y yo somos medio hippies y por tal medio mamones y muy centrados en nuestras ideas. Cuando nació nuestra hija, decidimos los dos darnos un tiempo de sabático para criar a nuestra princesa. Sin nanas, sin guarderías. Que chingue a su madre la sociedad. Yo lo voy a hacer mejor.

El primer año fue una bendición. Eva aprendía rapidísimo y se convertía cada día mas en una niña inteligente, fuertísima, hábil y sana.  El sueño de cualquier papá.

Cuando me embaracé e Silvestre, empezamos a pensar en meterla a la escuela pero entre una cosa y una panza enorme, el momento no llegó, así que nos tuvimos que esperar hasta ahora, como nos lo recomendaron los “profesionales”, unos meses después de ya llegado el hermanito, para que no se sintiera rechazada.

Nuestro sueño siempre ha sido tener hijos que amen la música, como nosotros, y que toquen todos los instrumentos posibles, así que nuestra primera opción de escuela era el CIEM; que tiene un programa de estimulación temprana precioso a base de campanas y maestros fantásticos. Era perfecto.

Llegamos a la primera clase y Eva grito durante 45 minutos pegada a la puerta.

Su papá la llevó solo a la segunda clase y de tanto pegarle a la puerta, rompió el vidrio.

La tercera fuimos todos. Le pegó a una niña, mordió a otro e ignoró a la maestra todo el tiempo que no gritó como si la estuvieran violando. Fracaso absoluto.

Resulta que mi preciosa princesa es ligeramente retrasada social, niños de un año son mas coordinados que ella y tiene una clara tendencia hacia el canibalismo. ¡Claro, por supuesto que lo hicimos perfecto!

De regreso en el coche hablé con ella, muy seria –me recordé a mi papá y las pláticas que me hacían llorar antes de empezar– y le dije que estábamos muy tristes, muy decepcionados de su actitud. Que la clase era un premio, no un castigo, que los niños no se merecían ser atacados y que qué bendición que los otros papás no nos estaban demandando por no enseñarles la vacuna contra la rabia. Después de un rato de ella hacer un drama –falso, es experta en el llanto-falso– finalmente se quedó callada y me dijo: “mamá, me da miedo la clase”.

El camino al infierno esta pavimentado de buenas intenciones. Y a mi hija, le dan miedo niños mas chiquitos que ella, todo, por nuestra bendita actitud ultra Montessori. Resulta que no sabe seguir instrucciones; que está tan consentida que es incapaz de seguir una orden y jugar a lo mismo que los otros niños. Ella es Eva la Reina del Mundo, así que se pone las baquetas de sombrero y juega a aterrorizar humanitos, por que ella es super-especial.  Pues chale. Es 100% nuestra culpa.

Gracias a Dios tiene solo dos años y medio y estamos a tiempo de corregir actitudes, de nosotros como papás por supuesto y así modificar su comportamiento, antes de que en Septiembre entre a una escuela normal y le rompan su pobre hociquito porque en el mar siempre hay un pez mas grande que tú.

Hoy empezamos con un cuadernito de estrellas y caritas tristes. Se remueven todos los privilegios. Comienza el horario hitleriano. Se cancelan las fiestas y los viajes. Empezamos con clase diario de mamá, papá, tíos o Gymboree. Y la disciplina comienza de cero a cien. Y es que por vivir tranquila y feliz muchas veces como papá gritas siete veces y a la octava que no te pelan dices “fuck it”.

Ni modo, le cayó la changa y se nos acabó la vacación, porque resulta que con todo nuestro amor y fantástica intención, le estábamos haciendo mas daño de lo que la estábamos ayudando.

Nadie es perfecto.

Y por aquello de las imperfecciones les dejo mis antioxidantes favoritos, por que la vejez es eso, tus células oxidándose cada vez mas rápido, así que les regalo mi fórmula para hacer que el tiempo no te coma:

Aceite de coco: Comido, en el té, en la mañana para humectar tu cara y cuerpo, como desmaquillante y como mascarilla en el pelo. Humectante y Antioxidante.

Aceite de Argán: Humectante nocturno, por lo espeso, del aceite, no es muy recomendable para el día, a menos de que sea un día flojo de pants en casa. Te borra 3 años de la cara en una noche. Mi nuevo favorito. También es fantástica mascarilla para el pelo, anti frizz y humectante. Hace maravillas con las estrías y cicatrices.

Resveratrol: Mi forma favorita: Una botella di vino para mi solita. Lo venden en Nutrisa y GNC también, para un acercamiento ligeramente menos alcohólico.

Astaxanthin: Desinflamatorio poderosísimo y el antioxidante mas fuerte conocido hasta ahora. Tómatelo una semana antes de irte a la playa y verás su efecto al grado en el que el sol, no te quema la piel (el arderse es un tipo de oxidación celular). Yo me lo tomo todos los días.

Krill Oil: Fuente riquísima de DHA– vital para las mamás que estamos dando leche para el desarrollo de los ojos y el cerebro de los bebés– pero mejora la vista y refresca las neuronas. También está lleno de Omega 6 y Omega 3, antioxidantes vitales para todas las mujeres.

Una de las cosas mas importantes como papás es ser flexible, humilde, y saber que es de sabios cambiar de opinión. Así que hoy es un nuevo día y a ver que nos sorpresas nos depara el fin.