“Roma, una carta al tiempo” Carlos González @carlosgvi reseña la obra más reciente de Alfonso Cuarón @alfonsocuarón

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El lenguaje del tiempo siempre me ha parecido violento y desconsolador. En él se expresan personas, experiencias y pérdidas. Siendo sinceros, nunca he encontrado mejor forma de comprenderlo que a través del cine. Es el cine el conjunto de artes que han hecho de nuestro presente una alternativa y no una necesidad de vivir.

Alternativa porque el pasado es complejo y a veces el único medio para conocernos. El presente incomoda, más no tanto como el pasado. Por ello, la narrativa del cine ha sido de los pocos ejercicios que quedan, en un acto por resguardar y honrar a la memoria.

Hoy Alfonso Cuarón nos entrega una pieza elocuente de lo que en un sentido básico es la memoria: “Roma”. Una película que nos susurra al oído una especie de carta de amor y en la que justifica la belleza de lo íntimo y de sus mujeres. Este homenaje a la infancia del director se refleja en los ojos que veía de su madre y nana. Una contemplación que no requirió ni música ni colores, tan sólo resplandor, implícito en el significado de ser mujer. Esa representación es una elegancia, pues deduce las actuaciones de Marina de Tavira y Yalitza Aparicio: la primera cuenta con 12 películas mientras que la segunda con experiencia en la docencia. Este involucramiento materializa sobriedad y nos hace olvidar la falsa vanidad que a veces contamina un proyecto.

Las cartas son la voz del sentimiento que busca conocer al remitente y desde luego, al destinatario. Es la expresión más cercana a la virtud. Cuarón no sólo le escribe a su familia, sino a su colonia, a su país y a sus conflictos. Trastoca el dolor a través de hechos y no palabras. La represión, la pérdida y el miedo, fueron ejes palpitantes de la historia en México, específicamente en los años 70´s . Por ello la película resulta un proceso avasallador de emociones, que van desde la cocina hasta el caos de una manifestación; un detonante que encuentra concilio en las lágrimas.

Hoy se habla del que, para muchos, es el mejor trabajo de Alfonso Cuarón, dado su fotografía, dirección y narrativa. Yo hablaría más bien de una de las expresiones más naturales de los últimos años dentro del cine. Natural porque si bien es un hecho anecdótico, es también un umbral dentro de una sociedad segregada. El encuentro de dos clases sociales, de tradiciones y de formas de pensar, se hacen luz a lo largo de la película, en la que uno reflexiona sobre una pregunta: ¿qué tanto hemos cambiado en 40 años? El machismo y el racismo nos contestarían: “poco o nada”.

Sólo resta decir que “Roma” es una película cruda porque simple y sencillamente, la vida lo es. En ella el amor se agota, las familias se rompen y el país se soborna. No es que Alfonso Cuarón haya encontrado el hilo negro en el sentido de las cosas; sólo hizo evidente la complejidad de los años en los ojos de seres humanos que no quieren envejecer, acostumbrados a lo fácil de las cosas y su falsa ficción. Hoy las cartas de Cuarón se depositan como un remedio contra el olvido, ante un mundo donde las cartas a mano se acaban, se rompen o nunca se entregan. En donde las fotos ya no se encuadran, sólo se deslizan.

“Roma” cobra una alta expectativa, también por lo que representa el cine mexicano, dentro y fuera de México. Estamos ante un acontecer del streaming que sin duda debe representar una evolución en el cine. Estamos frente a un acontecer del espacio público, en el que pequeñas salas buscan darse a conocer a favor de un mejor presupuesto, impacto comercial y desde luego cultural. Estamos frente a un año que significó mucho para el cine mexicano, en el que “Tiempo Compartido”, “Nuestro Tiempo”, “Museo” ,entre otras, abarrotaron cines comerciales e independientes. Sin embargo, estamos también frente a un reto importante, en el que muchas películas mexicanas, en igualdad de circunstancias en cuanto calidad y narrativa se refiere, no logran posicionarse en una fuerte cantidad de salas y desde luego en alta expectativa.

ROMA es una película que brilla dentro y fuera de la pantalla grande, y en efecto, será el tiempo el que mejor honre su causa. -Carlos González.

 

*Roma ganó el premio León de Oro en el 75º Festival Internacional de Cine de Venecia y recientemente fue reconocida como mejor película en el New York Film Critics Circle.

 



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