“10 cosas que he aprendido este año” por Alexis de Anda #alexisdeonda #Mexico

1. Hay que saber cuándo quedarse callado.

Yo soy una de esas personas que nunca dejan de hablar. Me encanta ser el centro de atención y entretener a todos con mis anécdotas y opiniones sobre cualquier tema. Estar en el spotlight es mi motivación para hacer todo lo que hago, pero empiezo a comprender que a veces hay que saber cuándo quedarse callado. Para empezar, he estado a punto de meterme en problemas por andar de habladora. Como la vez que estaba con un amigo en casa de sus vecinos (que yo ni siquiera conocía) y le dije a uno de ellos “¡Esa enana que grita un chingo se quiere comer la cara de mi amigo!”. Resulta que la enana era la novia del güey al que le estaba diciendo mi perspicaz observación. Ahora todos somos amigos y, en mi defensa, la mujer sí es enana y sí grita un chingo. Pero hay que aprender a pensar dos veces antes de abrir el hocico. Otra cosa que sucede cuándo no estás siendo el centro de atención es que empiezas a observar y escuchar. Es increíble ver cómo se desarrollan las dinámicas de un grupo cuando no estás intentando acaparar toda la atención. Toda la gente es interesante si tan sólo les das la oportunidad de demostrarlo. Hay que saber cuándo quedarse callado para ver al mundo suceder a tu alrededor y realmente ser espectador de su magia.

 

2. La vida puede ser una mierda o puede ser arte.

Absolutamente todo lo que te sucede en la vida depende de tu perspectiva hacia ello. A veces pasan cosas culeras, sí. No podemos evitarlo. Pero ya que te encuentras en esa situación en la que no quisieras estar, ¿qué piensas hacer con ella? Puedes sufrir y victimizarte y gritar al cielo “¿¡Por qué yo, Dios mío!? ¿¡En qué te he fallado!?” o puedes asumir que estás pasando por un mal momento e intentar hacer lo mejor que puedas con él. La mejor manera que yo he encontrado para sublimar la oscuridad es por medio del arte. Escribir, hacer stand up, actuar, tomar fotos y bailar en el tubo (qué por supuesto que es un arte) me han salvado de uno de los años más difíciles de mi vida. Entiendo que a veces hay que tirarse al suelo y chillar y patalear pero cuando te canses de estar ahí tirado recuerda que el único que puede recogerte de ahí eres tú mismo. Haz algo. Nunca dejes de buscar la forma de trascender a ti mismo.

 

3. El aceite de coco es mi pastor, nada me faltará.

El aceite de coco es el hilo negro del siglo veintiuno. Es lo mejor que existe para la piel. Embárratelo en la cara todas las mañanas después de bañarte. Aunque te sientas de la chingada, tu piel estará reluciente. Yo traía la piel hecha mierda y en cuánto me lo empecé a poner mi piel se convirtió en la de una quinceañera virginal. HAHAHAHAHA VIRGINAL. Y cocina todo lo que puedas con él. Tómate una cucharada de aceite de coco en el café o el té en las mañanas. Lo máximo. (Sí, puedo ser muy profunda y lo que quieran pero también soy una mujer vanidosa que sale en la tele. Háganme caso.)

 

4. Confía en el proceso.

Salir de la zona de confort siempre es aterrador pero si no lo hiciéramos probablemente todos seguiríamos siendo vírgenes. Lo desconocido da miedo pero lo conocido da hueva. Yo siempre buscaba pretextos para no hacer las cosas por miedo al fracaso. “Es que no tengo tiempo. Es que tengo que tomar un taller antes. Es que bla bla bla bla…” Hasta que me subí a un escenario a “hacer el ridículo”, hice reír a la gente y puse la primera piedra para un camino que ha sido lo mejor que me ha pasado en la vida. Ahora me encuentro haciendo un proyecto que en teoría parece una pachequés. Y lo es. Pero es de esas pachequeses (o sueños, dependiendo de los hábitos de cada quién) de dónde se empiezan a construir realidades. Cuando creo que no puedo hacer algo sólo pienso en Ávatar. Si James Cameron pudo crear un mundo fantástico de gatos/humanos azules en tercera dimensión que dan una lección de unión y amor universal, entonces yo puedo hacer lo que se me hinche la gana. No tienes que saber cada uno de los pasos para llegar a la meta. Qué flojera tenerlo todo calculado. A veces sólo hay que confiar en el proceso y dejar que te sorprenda a cada paso.

 

5. El odio siempre es la última opción.

Existen personas en este mundo que nos hacen entrar en conflicto con nosotros mismos. Cualquiera que me conozca sabe que siempre me presento con una sonrisa, mirando a los ojos y con la mejor disposición a conectar con los demás. Pero no siempre puedo. Existen muy pocas personas que me generan sentimientos negativos. Personas con las que choco. “Es que somos muy diferentes.” No necesariamente. Si alguien te genera un sentimiento de aversión tan fuerte es porque hay puntos de encuentro. Esas personas te reflejan cosas de ti mismo que no te gustan o no quieres ver. Esas personas son los mejores maestros. Cuando logras dejar tu ego a un lado para realmente encontrar lo bueno en el otro, o como dijo Jisus Craist “poner la otra mejilla”, entonces te das cuenta de que el otro es tan humano como tú. Siempre hay que ser buenos y comprensivos, ante todo. (Aunque hay gente que sí es bien mierda, la neta, y a esos sólo no hay que pelarlos ni nada. Pero eso sólo lo sabes ya que les diste chance más de una vez. No sientas odio por nadie. Generar sentimientos negativos dentro de ti no va a lastimar a nadie más que a ti mismo. El odio SIEMPRE es la última opción.)

 

6. You get by with a little help from your friends.

Nadie está completamente solo en este mundo. Y los que lo están es porque así lo quieren. Cuando te rompen el corazón y te hundes en el hoyo y crees que nunca vas a volver a ser feliz otra vez… Recuerda que ahí están tus amigos. Yo he encontrado más apoyo, más felicidad y más amor de mis amigos en el último año que de la mayoría de mis parejas en toda mi vida. Los amigos son para siempre porque no estás obligado a ligarte a ellos. Cuídalos, ámalos, respétalos y procúralos. Los amigos son lo pinches mejor del universo.

 

7. Nada es para siempre.

La vida dura tan sólo un momento. Estamos aquí y luego ya no estamos. Napoleón Bonaparte lo dijo: “Toda gloria es efímera.” La vida es una constante batalla entre la luz y la obscuridad. Hay que mantenerse humildes. Los momentos de gloria suceden pero hay que saber apreciarlos y respetarlos como lo que son: momentos. Absolutamente todo pasa. El dolor pasa. El miedo pasa. La fragilidad pasa. La muerte pasa. Todo te hace más sabio, más fuerte y mejor. Aprovecha los pocos momentos que tienes en el viaje para ser lo mejor que puedas ser. No te conformes. No te aburras. El tiempo está pasando a cada segundo.

 

8. All you need is love, kind of…

Poder comprar cosas bonitas es padre. Poder viajar y comer en restaurantes caros es padre. Poder usar ropa de marca es padre. Pero no significa nada. Al final todos nos morimos igual. La gente que trabaja con el único propósito de hacer más y más dinero, o de tener un sueldo fijo, o de que en este trabajo les pagan dos mil pesos más que en el otro… It’s all bullshit. Los adolescentes que escogen una carrera sólo por “quedar bien” o porque “es lo que hay qué hacer” terminan siendo miserables en haber gastado su juventud estudiando cosas que les valen madres. That’s also bullshit. Por supuesto que lo único que necesitas no es amor nada más. Necesitas una cama dónde dormir, ambiciones profesionales, comida, etc. Necesitas un trabajo y dinero, ni qué viviéramos en la jungla. Hasta en la jungla necesitan dinero y trabajo. Pero todo lo que hagas, aunque sea por dinero, hazlo con amor. Cuando haces las cosas con amor lo demás se da solito. Date tu tiempo para saber qué es lo que amas. Pero no te quedes ahí tirado viendo Game of Thrones. Haz cosas que te interesen hasta que encuentres lo que te enamore.

 

9. Ríe mucho.

Ríe todo lo que puedas. Y si no puedes reírte, sonríe.

 

10. No hagas caso a listas tontas.

Estas son las cosas que yo he entendido pero no significa que tenga idea de lo que estoy hablando. Sé feliz y haz lo que tengas qué hacer.

Foto: Olmo Guerra

 

 

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