Curiosidades Japonesas Parte III, IV y V – Por Yannina Thomassiny

Curiosidades japonesas número tres: se puede fumar en restaurantes pero no en la calle; para ello hay áreas asignadas. Las servilletas están enceradas, si es que hay, casi no se acostumbran. Los chichifos tipo zona rosa tienen el pelo decolorado y corte de Dragon Ball. En Tokio se puede beber en la calle (comprobado, jaaaa). En lo que va del viaje no he visto o olido una sola vez un porrito. Los japoneses dicen “arigatos gozaimas” para todo; te dan las gracias aunque no tengan que dártelas. Aman emborrachar en domingo. Son puntuales de una manera impresionante. La publicidad de alcohol está encabezada por mujeres. Se ven más sombrillas cuando hay mucho sol que cuando llueve: se protegen exagerado de quemarse; todos son muyyyy blancos. E irónicamente he visto más whiskys que sakes.

 

Curiosidades japonesas número cuatro: los camiones de transporte publico bajan la suspensión de lado izquierdo cada vez que paran para que sea más fácil bajarse (detallazo) y cada asiento tiene un botoncito para avisar cuando quieras bajar. En Kioto hay muchísimas más personas que hablan inglés que en Tokio. Contrario a lo que se piensa: usar el metro es facilísimo. Todos los restaurantes tienen en la entrada maquetas de sus platillos para que sepas qué es lo que pedirás. Sigo muy impresionada con la dentadura de todos: algunos hasta podridos tienen los dientes; una cosa muyyyy heavy. Los meseros gritan cuando alguien entra a su restaurante como una especie de bienvenida. Todo el mundo se viste impecable: no he visto uno solo par de zapatos sucios. Ningún edificio está pintado: todos están cubiertos de mosaicos. Las tiendas más mamonas están en las estaciones de metro.

 

En curiosidades japonesas numero cinco (y última -.-): jamás me encontré un baño publico sucio. En las sex shops venden calzones usados con la foto de la chava que los utilizó para la banda fetichista. En Akihabara (la estación de metro donde está el planeta de los comics) hay anuncios en las escaleras eléctricas que dicen: “cuidado con los nerds que toman fotos por debajo de la falda” (btw es un lugar idealizado, es como un Meave horrendo). Se usa mucho coordinarse con la mejor amiga, se ven muchas mujeres vestidas iguales o con el mismo color y corte de pelo, así de BFF, -gemela Ivonne e Ivette-. Vi poquísimos gordos, todos son delgadísimos: la clave está en sus porciones, sus platitos son miniatura. Las japonesas aman los sombreros: hay muchas tiendas de y tienen modelos hermoooosos; de hecho la mayoría de los uniformes de escuela y de servicio llevan sombrero, se ven muy elegantes. Todas sus cervezas son deeeeliciosas, me atrevería a decir que las más ricas que he probado. No vi más que a dos personas tatuadas, nadie está tatuado y de hecho en muchos onsens no aceptan gente tatuada; lo asocian a la mafia japonesa. Los taxis abren y cierran sus puertas en automático, al igual que todas las demás puertas de Japón, hasta la de la tiendita más pequeña. En el metro hay un área asignada para viejitos y ahí está prohibido usar el celular como una forma de respeto. En las demás zonas tiene que estar en modo “silencio”. Qué contrastes, ¿no? — Espero les hayan gustado mis observaciones. Para mí es un placer compartir

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