El secreto no sólo está en vivir, sino también en saber para qué se vive @rafaborbolla “Dostoievski”

Dostoievski por Rafael Martínez de la Borbolla @rafaborbolla

“El secreto de la existencia humana no sólo está en vivir, sino también en saber para qué se vive”.- Dostoievski.

 

Fedor Mikailovitch Dostoievski nació un 30 de octubre de 1821 en el Hospital de Pobres de Moscú, llamado Hospital Mayor, donde se recibía a los miserables, huérfanos y niños abandonados, donde su padre era médico. Quizá desde entonces su estrella le designo ser el poeta de los olvidados y los humillados. Su progenitor, Mikail Andreevitch provenía de una familia de nobles venida a menos, amargado se volcó en el alcohol, convirtiéndose en un verdadero déspota para su familia. Más tarde en “El adolescente”, la más autobiográfica de sus novelas, el escritor señalará: “Hay niños que, afectados por la falta de decencia de sus padres y del ambiente, comienzan desde la más tierna edad a reflexionar sobre la familia. Muy pronto sienten que las sólidas bases tradicionales han faltado en su existencia, orientada por el azar y el desorden”.

 

Su madre María Fedorovna abrió a sus hijos el maravilloso mundo de la literatura y la poesía. Bajo su manto aprendió a leer la colección de relatos del Antiguo y del Nuevo Testamento y, imitándola, hizo un culto de amor por Puskin. El drama que vivían sus padres y la tétrica imagen de los lugares donde transcurrió su deprimida infancia, proporcionaron al escritor los temas obsesionantes que aparecen en sus obras.

 

A los dieciocho años, la noticia de la muerte de su padre, torturado y asesinado por un grupo de campesinos, estuvo cerca de llevarlo a la locura. Ese acontecimiento lo marcó como una revelación, ya que sintió ese crimen como suyo, por haber llegado a desearlo inconscientemente. Al terminar sus estudios en ingeniería, tenía veinte años; decidió entonces permanecer en San Petersburgo, ocupándose de traductor. La publicación en 1846, de su novela epistolar Pobres gentes, nos ofrece un soberbio retrato de la vida de la gente humilde de la capital rusa a través de la correspondencia entre el modesto funcionario Makar Alekséievich, y su pariente lejana Varvara Alekséievna, una joven huérfana a la que protege y por la que siente un amor presuntamente paternal, se convirtió en un éxito rotundo.

 

En 1849 publica Netotchka Nezvanova, historia de una mujer destinada al éxito como cantante, en el libro surgen varios temas que aparecerán en las futuras obras del escritor, iniciando por el social: la tragedia del músico cuya condición de siervo lo sumerge en el alcohol y en la locura; la tragedia de su mujer apremiada por la atroz miseria y a quién el músico terminará por estrangular; la muerte lenta de una mujer joven victima de la calculada crueldad de un marido vengativo, así como un brillante retrato de la amistad.

 

Desde 1847, el autor comenzó a frecuentar a un grupo semi político y critico del gobierno autocrático de los zares liderado por Patraschevski, acercándose a una forma de adhesión política, sin llegar a revolucionario. Los miembros del grupo, no pensaban en un complot, se conformaban con discutir sobre el socialismo, la economía política y las reformas más urgentes comenzando por la abolición de la servidumbre y por la distribución de los latifundios entre los campesinos. El 23 de abril de 1849, la mayoría de los miembros son arrestados y encarcelados en la fortaleza de Pedro y Pablo donde permanecen durante su juicio, su sentencia se dicta el 22 de diciembre: Muerte por fusilamiento.

 

Un terrible simulacro sustituye a la ejecución y es enviado a Omsk en Siberia, donde deberá cumplir cuatro años de trabajos forzados, después de los cuales será alistado como soldado raso por tiempo indeterminado; esto, en época del zar Nicolás I, constituye una nueva condena. Durante su encarcelamiento no encuentra paz más que en el Evangelio, se concentra por descubrir en las bestias humanas que lo rodean, la chispa divina que los convierte en hombres.

 

Lo que significó la prisión para Dostoivski, lo sabemos por sus Memorias de una casa de muertos, libro atroz y admirable, que de manera milagrosa paso la censura de la época, narra la vida entre hombres rudos y violentos, criminales embrutecidos, verdugos y víctimas entre los que no es posible establecer distinciones, sumergiéndose en la más poética de las circunstancias, haciendo de su sufrimiento un vehículo de análisis que permite penetrar, como pocas veces se ha hecho, en las profundidades del alma.

 

Incorporado a un batallón en 1854 es acuartelado en Kazajistán hasta 1859 cuando se le permitirá regresar a la Rusia Europea, enamorándose de una mujer casada María Dmitrievna, con quien tiene un tortuoso romance y a quien desposará después de que quede viuda. El matrimonio, iniciado con tan triste auspicios, no será feliz, muriendo ella en 1864.

 

Un año antes de enviudar el genio se entrega a la pasión más grande de su vida, Apolinaria Suslova, exaltada, apasionada, intransigente, Apolinaria impresiona profundamente al escritor veinte años mayor que ella, iniciando un tórrido amor de círculos viciosos, experimentando placer en atormentarse hasta su separación definitiva.

 

El escritor llevará su cicatriz de por vida: las mujeres infernales que aparecen en sus novelas tienen como modelo a Apolinaria, comenzando con la orgullosa Paulina en su libro publicado en 1866 El jugador, relato que tiene que escribir apresuradamente en veinte días para no perder las derechos de la publicación de sus otras obras, contratando los servicios de una taquígrafa, Ana Grigorievna, con quien contraerá matrimonio una vez concluida la obra y con quien encontrará si no el amor, si la paz y compañía que desde la muerte de su madre no había encontrado.

 

A finales de 1866 presenta al mundo su novela Crimen y Castigo, que retrata la tremenda miseria que determina la degradación del hombre, su héroe un joven estudiante que pretendiendo establecer la justicia social asesina a una usurera, la culpa lo agobia pero no se entrega, resiste pero al final es encontrado culpable para que irónicamente en prisión encontrar su paz mental y espiritual.

 

En El Idiota (1869) Michkin es “idiota” para sus semejantes. No considera a los hombres y las cosas como todo el mundo, sino como el plano de una realidad superior; pose la inteligencia más alta, la del corazón. Dotado de excepcional bondad, pureza, intuición, penetra en las almas y sus sufrimientos. Pero esta radiante seducción, este equilibrio espiritual lo rebaja con una deficiencia física, como el autor, sufre de epilepsia.

 

En 1870 se inspira en el asesinato de un estudiante por un anarquista en Moscú, para su libro Los demonios, donde se enfrentan las fuerzas más poderosas de la mente moderna: la fe y la incredulidad, la ideología y la religión, el fin y los medios, la razón y su consecuencia extrema, el fanatismo.

 

Su obra culminante es Los Hermanos Karamazov, la cual es un mundo en sí misma. Una novela dramática, donde sus complejos personajes no se sabe que esconden, que piensan, el retrato psicológico y moral de los protagonistas juega un papel decisivo, donde la suerte al parecer y como suele suceder en la vida, esta sentenciada para el más desprotegido de los hijos Karamazov, acusado de asesinar a su padre; el despiadado, vicioso y cruel Teodor.

 

“El hombre en la superficie de la tierra no tiene derecho a dar la espalda y a ignorar lo que sucede en el mundo, y para ello existen causas morales supremas,” escribía Dostoievski en defensa de su severo realismo. Y el escritor se convierte en un nuevo Dante, que no tiene miedo de penetrar en los más profundos y tenebrosos círculos del infierno del alma del individuo de la época en que vive, y cuya podredumbre moral se ocupa de profundizar, buscando el ideal oculto en el alma humana, el ansia de “rehabilitar al individuo destruido, aplastado por el injusto yugo de las circunstancias, del estancamiento secular y de los prejuicios sociales”.

 

Murió el 9 de febrero de 1881 y su cuerpo velado por miles de lectores.

 

 

facebook.com/HelloDFpage