Hallazgo arqueológico revela el Templo de Ehécatl y Juego de Pelota en el DF

Junio 8, 2017. (Hello DF) -Tras siete años de trabajos constantes en un predio ubicado a espaldas de la Catedral Metropolitana, esta semana tuvo lugar uno de los más importantes descubrimientos arqueológicos en nuestra ciudad. Se trata de los restos del principal Templo de Ehécatl (dios mexica del viento), así como de una esquina del Juego de Pelota de la antigua Tenochtitlan que han quedado al descubierto en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

Durante el hallazgo también se descubrió una plataforma de nueve metros de ancho que está delimitada por el cabezal poniente de la Cancha del Juego de Pelota, ambos se suman a los grandes descubrimientos que desde hace casi 40 años han aproximado a la sociedad mexicana actual al esplendor de la ciudad prehispánica de Tenochtitlan, tras el hallazgo del monolito de Coyolxauhqui.

Los descubrimientos de ambos edificios mexicas que constituyen secciones del Templo de Ehécatl y del Juego de Pelota son resultado de un proyecto constituido 25 años atrás: el Programa de Arqueología Urbana (PAU), cuya labor es la de recuperar los vestigios de lo que fue el Recinto Ceremonial de México-Tenochtitlan, y que yacen bajo el subsuelo de siete cuadras del Centro Histórico de la capital del país.

El profesor Eduardo Matos Moctezuma, investigador emérito del INAH y fundador del Proyecto Templo Mayor y del PAU, explicó durante la presentación del hallazgo, que el Templo de Ehécatl, divinidad que con sus vientos benignos barría los cielos y atraía la lluvia, se localizaba frente al adoratorio de Tláloc, deidad fecunda que residía en el Templo Mayor junto al dios guerrero Huitzilopochtli.

El equipo del Programa de Arqueología Urbana identificó una estructura rectangular de 34 a 36 metros de longitud que en su parte posterior tiene adosados dos cuerpos circulares, el mayor con 18 metros de diámetro aproximadamente, y que se encuentran separados por un andador de 1.10 metros.

Durante las labores en el predio Guatemala 16 el PAU descubrió también una plataforma de nueve metros de ancho limitada por el cabezal poniente de la Cancha del Juego de Pelota. En este espacio, que estaba alineado al adoratorio de Huitzilopochtli, se detectaron los restos de una escalinata por donde debieron ingresar los combatientes a la cancha ritual.

Fue bajo el piso de una escalinata remetida a la plataforma que limita al norte el Juego de Pelota, que los arqueólogos del INAH ubicaron la única ofrenda ritual hallada hasta ahora en las excavaciones en el lugar. La población estaba conformada por varios grupos de cervicales humanas que aún guardaban su posición anatómica, que correspondían a una treintena de individuos cuyas edades oscilaban desde infantiles (0-6 años) hasta juveniles.

Conforme a la evidencia de tres etapas constructivas detectadas hasta ahora, se cree que ambos edificios estuvieron en uso por lo menos desde 1481 (durante el gobierno de Tízoc) y en los subsecuentes mandatos de Ahuízotl y Moctezuma Xocoyotzin, hasta 1519, coincidiendo con la llegada de los españoles. Consumada la conquista, los edificios tenochcas fueron desmantelados paulatinamente en sus etapas superiores para construir la capital virreinal.

El piso de piedras lajas que data de la Etapa VI (hacia 1486 d.C.), así como en la enorme curvatura de la base del templo hecha de tezontle unido con lodo y la cual conserva buena parte de su aplanado original.

El conocimiento y la preservación del Templo de Ehécatl y del Juego de Pelota es fruto de la colaboración de varios profesionales, quienes se han comprometido con su rescate en diversas temporadas de trabajo en los últimos siete años: los arqueólogos Iván Urdapilleta, Israel Fuentes, Lorena Vázquez, Ingrid Trejo, Sandra Liliana Ramírez, Moramay Estrada, José María García, Eduardo Ambrosio Lima, Miguel Guadarrama y Mariel de Lourdes Mera Cáceres; así como las restauradoras Federica Grifi y Patricia Campos Díaz.

Con información del INAH, Fotografía Héctor Montaño.