"La Tormenta" por Alexis de Anda @alexisdeonda

“La Tormenta” por Alexis de Anda

Siendo comediante todo el mundo espera que estés feliz todo el tiempo. Todo el mundo espera que los hagas reír sin importar las circunstancias. Yo intento ser esa persona, más bien ese personaje, las veinticuatro horas del día. Intento complacer a mi público en el escenario, en la calle y en la casa, pero hay momentos en los que simplemente no puedo. Este es uno de esos momentos.

Dicen que la receta para hacer comedia es “tragedia + tiempo = comedia”. Ahorita me encuentro en la tragedia y aún me hace falta tiempo. No es que me haya pasado nada realmente trágico. Nadie se ha muerto, tengo más trabajo del que pudiera pedir, amigos y familia que me aman… Todo está bien realmente. Pero cada quién vive su pequeña tragedia como puede. Mi pequeña tragedia es que lo extraño. Él sabe quién es y, si es que saben aunque sea un poco de mí, ustedes también saben quién es.

Las separaciones siempre son difíciles. No tendrían por qué no serlo. Conoces a alguien, te gusta, le gustas, salen, platican, se conocen, se besan, se cuentan secretos, se enamoran, cogen, se ríen, se enamoran más, se pelean, se reconcilian, se mudan juntos, duermen juntos, comen juntos, salen juntos, pasan demasiado tiempo juntos, se pelean, lloran, gritan, se separan, se divierten hasta que se dan cuenta de que les hace falta un pedazo, se vuelven a ver, se sienten en casa, regresan, se aman, empiezan a tener secretos, se lastiman, hacen el amor, cucharean, se aman como nunca, se mueren de celos, se pelean, se vuelven a pelear, se insultan, lloran, se reconcilian, vuelven a pelear, se aman más que a nada en el mundo, se separan… Pasa el tiempo…  Se vuelven a ver. Se aman como nunca han amado a nadie ni a nada pero ya no saben cómo estar juntos.

Y entonces te quedas solo con todas esas piezas rotas que ya no sabes cómo pegar pero no hay nada en el mundo que quisieras más que poder unirlas de nuevo. Y es en ese momento de calma absoluta cuando llega “la gran tristeza”. Esa que llevas tanto tiempo intentando evitar. Es una tristeza que lo inunda todo. Es una tristeza poética. Es la tristeza con la que todo el arte está hecho. Y entonces lloras porque esa tristeza es tan grande y tan hermosa. Lloras para sacarlo todo, ese océano que todos traemos dentro. Y es increíble cómo ese océano no se acaba y puedes llorar por días sin secarte. Y lo sientes todo tan intensamente que dices “¡Basta! ¡Ya no quiero sentir nada! ¡Quiero estar vacía!”. Pero ese océano es demasiado grande y demasiado profundo como para calmarlo tan fácilmente.

Así que aquí estoy ahora. Intentando navegar la tormenta que soy yo misma en un mar hecho de recuerdos y de esperanzas que todavía no encuentran un cauce. Por el momento todavía desembocan en el vacío, como si la tierra en verdad fuera cuadrada. En fin, todo esto tendrá sentido eventualmente. Todo será para un bien mayor. Mientras tanto habrá que seguir navegando la tormenta.