“Los límites de la realidad” por Alexis de Anda @alexisdeonda #HelloDF

LOS LÍMITES DE LA REALIDAD

 

La tormenta está pasando. Creo que es una condición humana la de rehusarnos a soltar todo lo que alguna vez nos hizo felices. Uno se aferra con uñas y dientes a las cosas que lo hacen sentir seguro, protegido, cómodo… Pero ninguna gran aventura ha nacido de la comodidad. Cristobal Colón no hubiera “descubierto” América si se hubiera quedado tirado en su silla/trono rascándose los huevos. Sor Juana Inés de la Cruz no estaría en los billetes de doscientos pesos si no se hubiera vestido de hombre para poder estudiar. Kim Kardashian no sería una de las mujeres más influyentes del mundo si no se hubiera deepthroateado a un negro en video. En fin, todo esto solamente es una metáfora sobre el valor de emprender un viaje para llegar a un lugar completamente inesperado.

Estoy segura de que el mayor obstáculo para la felicidad de la gente es el miedo. La gente tiene mucho miedo. Y no hablo del miedo a que te balaceén unos narcos adolescentes mientras te echas unos shots en el antro. Es un miedo mucho más difícil de aceptar: el miedo a probar los límites de la realidad. Lo que sea que cada uno entienda como realidad siempre habrá algo mucho más grande, una percepción mucho más amplia que tener sobre las cosas. Conforme crezco me doy mayor cuenta de lo limitada que es nuestra visión de lo que consideramos “real”, damos cosas por hecho, somos prejuiciosos, juzgamos a la gente y, más que a nadie, nos juzgamos a nosotros mismos. Hay muchas personas muy enfermas del alma. En los ojos se les nota el sufrimiento, el peso de la vida y la eterna hueva de ser cómo son. Es algo realmente triste de ver sabiendo que las cosas no tienen por qué ser así. Yo vivo para las historias. Todos los días deberíamos de ser capaces de contar una historia emocionante, algo interesante que nos haya pasado. Si no tienes nada interesante que contar entonces estás desperdiciando tu vida. Punto.

Existen muchas maneras de empujar los límites de la realidad: viajar solo, mudarse a un lugar nuevo, platicar con gente completamente distinta a ti, comer hongos, meditar, leer, ver documentales, renunciar a tu trabajo de oficina, ir al bosque en lsd, escuchar mucha música, estar solo y confrontarse, etc, etc, etc. Cada quién tiene que encontrar su camino hacia algo más grande. Ningún camino es el equivocado porque todos te llenan de experiencias nuevas y eso siempre te lleva a nuevas preguntas.

La gente que constantemente siente miedo o inseguridad u odio (que básicamente son la misma cosa) son personas cuya percepción no es muy amplia y no tienen la intención de amplificarla tampoco. Por el contrario, cada día nos vamos cerrando más y más. Nuestra mirada deja de ver al panorama porque hemos ido bajando la cabeza y poco a poco nos enfocamos en algo más pequeño, tan pequeño como la pantalla de nuestros celulares. Ya no sabemos cómo conectar con la gente cara a cara, cómo mirar a los ojos y confiar en la espontaneidad del momento. Por eso odio Tinder, le quita toda la magia al arte de conectar con alguien a quién viste y te vio y, quién sabe por qué, hubo una chispa. Todo tiene que estar planeado, medido, perfectamente calculado para que las barreras cada día sean más altas, para no ser lastimados. Pero es en esas heridas en dónde se encuentra la aventura, las heridas de guerra. Salir al mundo y dejar que te rompa la madre, porque al final del día no pasa nada. Las heridas sanan y te hacen más fuerte. Y al final del día tendrás una gran historia que contar y una cicatriz para demostrarlo.

Creo que la comodidad es el peor estado del ser humano. Y la única forma que yo he encontrado para evolucionar es dando ese salto al vacío. Subirme a un escenario a hacer stand up por primera vez enfrente de un montón de extraños fue la cosa más incómoda y aterradora que me ha pasado hasta la fecha pero es la razón por la que ahora hago todo lo que hago bajo mis propias reglas. Vivir sola no es cómodo ni tranquilizante pero es la razón por la que jamás voy a tener que depender de un hombre ni de nadie para vivir mi vida. Soltar los viejos hábitos, las relaciones, los patrones a los que estamos acostumbrados es ponerse en un lugar de absoluta incertidumbre; es tener que redescubrirte. No hay nada mejor que redescubrirte y darte cuenta de lo que verdaderamente estás hecho. Somos mucho más fuertes de lo que pensamos y estamos hechos para grandes cosas, todos y cada uno de nosotros. Solo es cuestión de dejar la comodidad de tu silla de escritorio para darte cuenta de ello.

Por si necesitan un poco más de inspiración, les dejo los nombres de los comediantes de stand up que más me han ayudado a cuestionarme los límites de la realidad: Bill Hicks, Doug Stanhope, George Carlin, Louis CK.