“Mar adentro” Por Alexis de Anda @alexisdeonda

“Mar adentro” Por Alexis de Anda

“Pero si estos años me han enseñado algo es esto: nunca puedes huir. Nunca. La única forma de salir es hacia adentro.” -Junot Díaz, La Breve y Maravillosa Vida de Óscar Wao

Esta cita la leí hace unos días y algo dentro de mí se iluminó. Fue uno de esos poquísimos momentos en la vida en los que sabes que estás leyendo la verdad. “La única forma de salir es hacia adentro.” Esa frase sigue apareciendo en mi cabeza todo el tiempo como un recordatorio, casi como un reto. Obligándome a voltear hacia dónde no quiero ver, a nadar hacia mar abierto aún sabiendo que me voy a encontrar con tiburones.

Qué difícil es conocerse a uno mismo. O no… Más bien, qué difícil es reconocerse a uno mismo. Todos creemos saber quiénes somos y, conforme pasan los años, empiezas a creerte ciertas estructuras que has creado para ti. Empiezas a pensar que las paredes que has construido alrededor tuyo son reales y que nadie las puede tirar. Que las relaciones que tienes contigo mismo y con los demás siempre son buenas. Que los hábitos que has creado están bien. Buscas aferrarte a esos ladrillos que te convencen de que estás en lo correcto. Que la forma en la que has decidido ser y en lo que te has convertido es real. Pero no es real. Nada es real hasta que no nadas mar adentro. Hasta que no empiezas a entender, realmente, de qué estás hecho. Cuando construyes muros tan altos y tan gruesos te quedas encerrado, golpeando con pared como una polilla contra una ventana. La única forma de salir es hacia adentro.

Ahora puedo decir que estoy viviendo uno de los momentos más tristes y más felices de los veintisiete años que llevo en este plano de la realidad y eso me hace sentir viva. Y no puede haber una sensación más apabullante y hermosa que sentirse completamente vivo. No entiendo a la gente que tiene tanto miedo a sentirse así. La tristeza te hace ver para adentro. La felicidad te hace estallar hacia afuera. Ambas te enseñan mucho, muchísimo más de lo que jamás me había detenido a pensar. Recuerden lo importante que es eso, detenerse a pensar. Cada día se vuelve más difícil cuando lo único que quieres es estar viendo fotos de modelos en calzones en Instagram. Está bien, todos estamos buscando la forma de escapar. Pero la única forma de salir es hacia adentro.

Me queda claro que me encuentro en una etapa de búsqueda y aún más claro que nunca me voy a acabar de encontrar. Pero cada vez que mi consciencia se expande, me vuelvo una mejor persona. Me vuelvo más honesta conmigo misma y con las cosas que me dan miedo, me duelen, me enamoran, me repelen… Cada brazada que doy mar adentro me está liberando de quién era ayer. Porque mientras más perdido estés, más te encuentras. Y por supuesto que la soledad me ha ayudado a platicar conmigo misma largo y tendido simplemente porque a veces no hay con quién más platicar. Y mientras más platicas con alguien mejor lo conoces y lo entiendes. Las personas tenemos mil caras, mil disfraces para el ego, mil mentiras que nos contamos a nosotros mismos; y que puedes creerte siempre y cuándo estés viendo fotos de Alessandra Ambrosio en bikini en tu celular y no te cuestiones el por qué a veces sientes tanto miedo y tanto dolor.

Hay millones de formas de intentar escapar: viendo una pantalla todo el día o tomando mezcal hasta no saber ni con quién estás hablando, trabajando doce horas al día para venderle más Coca Colas al mundo y hacer a los ricos más ricos, cogiendo con alguien distinto cada semana o comprando un coche nuevo cada año. Hay millones de puertas falsas. Pero si no nadas mar adentro, realmente adentro, entonces te acabas topando con una pared que creías que era el horizonte como en The Truman Show.

Por supuesto que hay un riesgo, un precio que pagar. Mientras más te conoces y más claro tienes lo que importa y lo que no, más te das cuenta de todo lo que está mal en el mundo. Todos somos tan egocéntricos, tan envidiosos, tan ciegos… Lo bueno es que siempre hay una salida. Siempre. La única forma de salir es hacia adentro.