Un lector nos comparte su reflexión sobre el Día de San Valentín @carlosgvi

Del amor y a su vez de nada

Por Carlos González Vigil
@carlosgvi
Hoy mi propósito no es atentar contra los globos en forma de corazón, los peluches ni los chocolates. Tampoco pretendo hablar del consumismo ni del sistema opresor que busca vaciar nuestros bolsillos. ¿Consumismo?
Muchas de las ideas despectivas sobre el “día del amor” ya han sido tomadas, malbaratadas y vendidas de forma barata. La realidad es que en el día a día uno puede darse cuenta que el 14 de febrero es para muchos un día más, común y corriente, pero que aún no se vuelve insuficiente para gritarlo a los cuatro vientos. Para bien o para mal, este día es una forma de expresar algo, ya sea de forma impersonal o exhaustiva. En mi caso, el día “del amor y la amistad” es una oportunidad para hablar sobre las personas en general y la forma en como nos relacionamos. Lejos de hablar del “amor” es reflexionar sobre la idea de su expresión.
Utopía, imaginación, felicidad, proyecto de vida e incluso dolor. La idea del amor siempre me ha parecido una plastilina sin vigencia, pero creativa. Un material que ha construido prácticamente todo pero que también nos ha cambiado. Desde la lactancia materna, el cuidado de los juguetes, las historias a la hora de dormir, hasta el primer beso, la primera despedida y el primer desnudo, son anécdotas que fueron pretendidas en el ideal del amor y que hoy sólo significan memoria ante nuevas formas de ver la vida.
Fantástico resulta escuchar a nuestros padres hablar sobre la forma y el contexto en el que se conocieron y nos concibieron. Las cartas, los mariachis, el cine al aire libre y la caballerosidad; símbolos dignos de un poema de Benedetti que hoy lucen como memoria de tiempos mejores, una vez más. El amor es atemporal y es memoria, pienso yo, pero nunca creíble. Eso dice mucho de la sociedad en la que vivimos hoy en día, una en la que se deposita el valor del recuerdo en canciones, libros, películas, fotografías y muerte. Recuerdos que han sido transformados en Tinder, machismo, divorcios y si, muchos hijos.
Hoy, la reflexión es hacer pausa y voltear precisamente al privilegio de la historia y no a las falsas historias de soledad que se venden de sobremanera. La soledad por muy mínima que sea, no es la expuesta en la TV ni en los chismes de comedor; tampoco es un golpe del desdén del dinero o la moda. Como cualquier otro sentimiento, la soledad y el dolor son oportunidades de encuentro. El dolor de la pérdida, la traición y el falso deseo, tampoco debiesen ser una constante de pareja, pero sí de autocrítica.
La falta de crítica sólo nos llevaría al pensamiento de que se es mejor estando a lado de alguien, venciendo así el disfrute de seguir conociendo y creando. Por eso la infancia es para muchos la mejor etapa de nuestras vidas; inventar escenarios e historias con un solo propósito: divertirse. Festejarle a la amistad y al amor no es más que una maqueta de nuestra infancia para vencer al tiempo un instante. Así de simple. La diversión es el terreno más fértil y vulnerable de nuestra existencia. Vulnerable porque nunca vuelve a ser igual. Ante ello la ignorancia de creer que el regalar una rosa, un globo o un muñeco es atracción incómoda. “Qué tanto les cuesta divertirse” (pienso en voz de un anciano).
La creatividad se deposita pues en el andar del inconsciente, del saberse solo de vez en cuando. Y no es que en la pareja no se halle, pero sí difícilmente se encuentre. Creatividad en un presente donde los detalles se extinguen y el reemplazo de las personas crece más rápido que el envío de un mensaje de texto. Crear rodeado de lo instantáneo, pretencioso y vanidoso. Crear y convencer frente a un ser que no logra despegarse del celular ni confiar en nadie. Crear y creer hoy en día es difícil.
¿Amar es crear?  Si tenemos que ponderar al amor en un día específico, en esencia tendría que ser a la creatividad misma. Celebrar por “and i love her” de The Beatles; por “Annie hall” de Woody Allen y las letras de Sabines, Borges e incluso Baudelaire. Celebrar al arte, las mujeres, el drama, la comedia, política y a este espacio. Celebrar que podemos aún imaginar lo que es amar.
Definir amor no le corresponde a nadie en tiempo ni forma. Quizá de ahí vengan las contrastantes posturas respecto al “día de san Valentín”:  Se es todo y se es nada a la vez. Es metafísica y es placer. Es sexo, perversión y fantasía. Es perdón, odio y engaño. Es familia, adopción o preferencia por igual. Es todo lo que tú quieres que sea. Hoy fue reflexión. @carlosgvi

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