"Copy Paste" – COLUMNA por Alexis de Anda @alexisdeonda #MEMORANDA

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“Copy Paste” por Alexis de Anda @alexisdeonda

Hay algo que es indiscutible en la sociedad moderna: todos queremos ser únicos e irrepetibles… Pero no tanto como para ser rechazados. Las redes sociales no han hecho más que aumentar esta ansiedad por ser vistos y adorados. (Y tómenlo de alguien a que alguna vez fue conocida como “Piscuis de Myspace”.) Yo tengo una severa adicción a Instagram, porque me gusta más ver a los demás vivir sus vidas que tener que vivir la mía propia, y es ahí en dónde más me he dado cuenta del nuevo fenómeno de las “it girls”.
jane birkin alexa
Rudyard Kipling definió la idea de una “it girl” como “No es la belleza, por así decirlo, ni la buena plática necesariamente. Sólamente es “eso”.”. Se supone que lo que hacía a una it girl, más que la ropa o el estilo de vida, era “tener onda”. No hay nada más atractivo que tener onda. Y es un término muy sesentero porque en los sesentas surgió toda la banda con más onda del mundo: los Rolling Stones, Jimi Hendrix, Marianne Faithfull, Jane Birkin y la “it girl” por excelencia Edie Sedgwick. Estas chicas eran famosas, más que por su talento, por ser famosas. Eran famosas por ir a los mejores lugares y salir con los famosos. Eran famosas por el misterio que existía alrededor de ellas, de quiénes eran realmente y cómo podían, supuestamente, tenerlo todo. Pero los sesentas pasaron y, con ellos, el verdadero misterio detrás de estas hermosas mujeres. Ahora tenemos a Paris Hilton y Nicole Richie. El chiste se cuenta solo.
En el 2014, las it girls han logrado ser glorificadas por las redes sociales, como un cuento de hadas moderno. Siguen siendo estas chicas que parecen tenerlo todo: son guapas, se visten bien, tienen amigos guapos que se visten bien y todos van juntos de fiesta y de viaje y suben fotos a Instagram para que el resto de nosotras, mortales aspiracionales, queramos ser como ellas. Es gracias a estas it girls que muchas marcas pueden vender sus productos. Es muy fácil. Tan sólo detectan cuáles son las cuentas con más seguidores y entonces la marca les manda un regalo a estas chicas: una bolsa, unos lentes, un celular nuevo, etc. Y las chicas muy agradecidas suben una foto con dicho producto haciendo parecer que fue algo único que ellas encontraron en una tiendita quién sabe dónde y que nadie más puede tener. Entonces las tiendas venden miles de bolsas, lentes y celulares, todos idénticos, a las miles de niñas que buscan tener ese “yo qué sé que qué sé yo” que tenían en los sesentas. Y al final nada tienen de original ni de especial y no son más que engranajes en la gran máquina de la mercadotecnia.
audrey rooney
Entro a Instagram y en menos de cinco minutos ya vi más de una decena de fotos de niñas en Coachella usando penachos y flecos apaches, niñas escuchando viniles de Fleetwood Mac y Serge Gainsbourg mientras se fuman un cigarro, niñas en bares oscuros con lentes oscuros o con cara de haberse tomado un misil de Jack Daniels mientras bailan y se despeinan. Y son fotos hermosas y son niñas hermosas pero, ¿en dónde está la onda y la originalidad?
No existe nada más irónico que un millón de selfies de quinceañeras en Instagram con el pie de foto “Be yourself; everyone else is already taken.”. Pobrecito Oscar Wilde, esto lo hubiera hecho sufrir más que la sífilis.
Hoy en día la mayoría de las chicas no son más que una copia de las it girls del momento que no son más que una copia de las it girls originales. ¿Y cómo escapar de esta cadena de copy paste? Lo primero es aceptarlo. Aceptar que no somos más que una copia de una copia y que todo lo que propongamos ya fue hecho por alguien más. A partir de esta aceptación es dónde entra la verdadera creatividad y originalidad. Es lo mismo que pasa con el arte, el cine y la música. Hay que aceptar que no existe nada nuevo para poder crear algo nuevo. Pero, y esto es lo más importante, de nada sirve crear algo nuevo si no tiene un propósito y una intención. El problema con todas estas niñas clonadas es que no tienen una verdadera intención. No buscan ni quieren nada más que ser vistas y adoradas. Nada más importa. ¡Qué hueva y qué horror! Yo no quiero vivir en un mundo dónde solamente vales la cantidad de likes que tengas en tus fotos. Tampoco quiero vivir en un mundo en el que la gente hable con términos como: holi, obvi, boni y tonti. No quiero vivir en un mundo dónde a la gente le da tanto miedo ser ellos mismos que gastan todo su dinero y esfuerzo en parecerse a alguien más.
marianne Burberry Prorsum: Arrivals - London Collections: Men AW14
Creo que si todo ya ha sido inventado no queda más que reinventarse. Hay que ser honestos con las cosas que nos gustan y confiar en que, por el simple hecho de estar aquí, ya somos únicos e irrepetibles. Una vez leí una publicación en Facebook que decía “Niñas que quieren parecerse a Alexa Chung cuando la nueva it girl es Cara Delevingne.” Y al lado el emoticón de un corazoncito roto. Mi corazón es el que se rompe al leer este tipo de pendejadas.  ¿Por qué querrías parecerte a Alexa Chung o a Cara Delevingne si ya te pareces a ti? Vayan y pongan eso en el pie de foto de sus selfies en Instagram.  
@alexisdeonda
La comediante Alexis de Anda, columnista semanal de Hello DF, es host del programa de televisión E POP por E Entertainment y una excelente figura sobre el escenario. Si algún día tienen la oportunidad de asistir a sus shows de Stand up lo disfrutarán mucho.
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MEMORANDA por Alexis de Anda

#MEMORANDA “El Club de los 27” – Una columna de Alexis de Anda @alexisdeonda



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